Hermanos y hermanas: La Palabra de Dios es vida abundante. Todas las Iglesias cristianas editan la Biblia en las más diversas lenguas.
Sabemos que las lecturas bíblicas están presentes en toda celebración litúrgica y que los Círculos Bíblicos siguen multiplicándose. Sin embargo, el mundo pareciera andar cada vez peor.
Este 15º domingo durante el año trata, precisamente, de la Palabra de Dios. Jesús la compara a una semilla de gran vitalidad, pero que necesita un terreno fértil para producir frutos.
Nos ponemos de pie para recibir al padre que, en nombre de Cristo, presidirá nuestra celebración, y cantamos.
Saludo inicial
Mi palabra no volverá a mí sin producir fruto, afirma el Señor.
Hermanos: La parábola del sembrador es siempre actual, porque siempre el Señor siembra su palabra en nuestros corazones para dar a nuestra vida una dimensión nueva.
Que el Dios del amor y de la paz,
por cuya palabra somos llamados
y congregados,
los acompañe y permanezca siempre
con ustedes.
Acto penitencial
El Señor ilumina a los extraviados con la luz de su verdad para que puedan encontrar el camino. Con esta confianza, pidamos perdón.
– Tú eres la Palabra eterna de Dios. Cuando tu palabra no es el centro de nuestras vidas.
Señor, ten piedad.
– Tú eres la Palabra eterna de Dios. Cuando no abrimos el corazón a tu Palabra.
Cristo, ten piedad.
– Tú eres Camino, Verdad y Vida. Cuando tu Palabra apenas nos entusiasma.
Señor, ten piedad.
Con alegría y gratitud, alabemos al Dios Trino: Gloria...
Liturgia de la Palabra
Primera lectura (Is 55, 10-11): La palabra de Dios es fecunda y eficaz como la lluvia que hace germinar la semilla.
-- Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.
Palabra de Dios
Salmo (Sal 64, 10-14): El Salmo continúa la alegoría de la tierra fértil, mostrando la fecunda acción de Dios. Participamos de esta oración, aclamando:
Tú cuidas de la tierra, la riegas
y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales. R.-
Riegas los surcos, igualas los terrenos,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes. R.
Coronas el año con tus bienes,
tus carriles rezuman abundancia;
rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría. R.-
Las praderas se cubren de rebaños,
y los valles se visten de mieses,
que aclaman y cantan. R.-
Segunda lectura (Rom 8, 18-23): Hay en la creación una misteriosa expectación de que se manifieste la gloriosa libertad de los Hijos de Dios.
Considero que los trabajos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería libre de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.
Palabra de Dios
Evangelio (Mt 13, 1-23, o más breve: Mt 13, 1-9): La parábola del sembrador nos invita a examinar la calidad de nuestra tierra. La eficacia de la Palabra de Dios puede verse limitada por la falta de colaboración.
-- Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga.
Se le acercaron los discípulos y le preguntaron:
--¿Por qué les hablas en parábolas?
Él les contestó:
-- A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: "Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure." ¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.
Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe. Lo sembrado en zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno.
Palabra del Señor.
Credo
Confesamos nuestra fe en comunión con todas las Iglesias cristianas, que profesan el mismo aprecio por la Palabra de Dios. Creo...
Oración de los fieles
Hermanos: La Palabra de Dios nos impulsa a abrazar con amor a todos los hombres, creyentes o no. Por ellos elevemos nuestra súplica al Señor.
A cada intención, pedimos: Haznos dóciles a tu palabra.
Por todos los que en la Iglesia tienen el privilegio y la responsabilidad de sembrar la palabra de Dios. Oremos
Por todos los padres de familia que no tienen trabajo en estos momentos difíciles. Oremos.
Por los que sufren, soledad, impotencia, injusticia, desesperanza, en nuestra Argentina, que la Palabra sea fuerza espiritual para cada uno. Oremos.
Para que todos los argentinos caminemos en justicia y solidaridad. Oremos.
(Añadir y/o sustituir intenciones).
Ayúdanos, Señor, a valorar tu palabra, para que, superando todos los obstáculos humanos, produzcamos frutos de santidad para la salvación del mundo. Te lo pedimos...
Presentación de las ofrendas
Cristo, muerto y resucitado para nuestra salvación, es nuestra gran ofrenda al Padre. Junto a él, presentemos al Señor nuestra fidelidad responsable, frente a la palabra sembrada en nuestro corazón.
Cristo es la Palabra de Dios presente también en la eucaristía. Por eso, junto al celebrante, demos gracias al Señor, nuestro Dios, porque guía a la Iglesia peregrina, dándole la fuerza de su Espíritu.
Padrenuestro
La comunión con Cristo debe ir acompañada de la comunión sincera con el hermano. Por eso pedimos que se nos perdone como también nosotros perdonamos. Padre nuestro...
Cordero de Dios
Avisos parroquiales
(Después de la oración poscomunión).
Rito de conclusión
La Misa ha terminado. Nuestra misión comienza.
Hermanos: Jesús confía en nosotros. Confía en que recibamos con amor y disponibilidad su Palabra y la hagamos fructificar en buenas obras.
El Señor esté con ustedes.
Ilumina con la luz de tu palabra, Señor,
a cuantos te buscan; y a quienes
hacen profesión de cristianos
concédeles venerarla y practicarla.
Y que la bendición de Dios...
Canto final
Queridos amigos: Dios ha sembrado en nosotros su palabra. Con esa alegría nos retiramos cantando.






















Joaquín significa: "Dios dispondrá". Ana quiere decir: "la bienhechora".







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